Las hipótesis que asocian los rasgos faciales a la agresión no tienen respaldo científico

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Citation: Gómez-Valdés J, Hünemeier T, Quinto-Sánchez M, Paschetta C, de Azevedo S, González MF, Martínez-Abadías N, Esparza M, Pucciarelli HM, Salzano FM, Bau CHD, Bortolini MC, González-José R. (2013) Lack of Support for the Association between Facial Shape and Aggression: A Reappraisal Based on a Worldwide Population Genetics Perspective. PLoS ONE 8(1): e52317.

El número de piratas ha disminuido desde el Siglo XVIII, en simultáneo con el aumento de la temperatura global. Dicho de otro modo, existe una relación inversa entre el número de piratas en el planeta, y el aumento de la temperatura global .  Este hecho científicamente demostrable (Figura 1) puede explicarse de al menos tres maneras:

  • a) Los piratas no se han adaptado al aumento de la temperatura, y la Selección Natural los ha eliminado de la faz de la tierra (tal como los dinosaurios no se adaptaron a las condiciones generadas por el impacto de un meteorito a fines del Mesozoico).
  • b) La correlación es mera coincidencia. La relación entre dos variables cualquiera puede ser positiva (cuando aumenta una, aumenta la otra), negativa (cuando aumenta una disminuye la otra) o nula (no importa que pase con una variable, la otra aumenta o disminuye).  Así, dos variables pueden estar asociadas meramente por azar.
  • c) Existe una tercera variable que explica la asociación entre las dos variables estudiadas. Por ejemplo, la Revolución Industrial generó un aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que genera un aumento de la temperatura, y al mismo tiempo desencadena una serie de transformaciones económicas y políticas que hacen de la piratería una actividad inviable.

De las tres explicaciones posibles, la primera es una explicación llamada “adaptacionista”. Este tipo de enfoques, donde el rol de la Selección Natural y la adaptación se asumen, en lugar de comprobarse científicamente, ha sido importante en la historia de la Biología. Más aún, cuando las explicaciones adaptacionistas se han aplicado a los comportamientos y la “moralidad” de las sociedades humanas, ello ha tenido implicancias importantes.

Gomez Valdes et al_Press Release Figure 1


Figura 1. Ejemplo de correlación espuria: descenso en el número de piratas asociado al aumento de la temperatura global.
Tomado del blog: “Church of the Flying Spaghetti Monster” (http://www.venganza.org/about/open-letter/).

No hay dudas de que la genética y a Selección Natural tienen un papel central en el comportamiento humano, tanto como en cualquier otra característica compleja como por ejemplo la respuesta inmunológica o la habilidad física para practicar deportes. Sin embargo, cuando la ciencia intenta explicar los mecanismos involucrados en fenómenos complejos, siempre es necesaria una evaluación cuidadosa, caso a caso, y sin aceptar la simple presencia de una asociación estadística como prueba de relación causa-efecto o también llamadas correlaciones espurias. Este reduccionismo  ha sido criticado desde la formulación misma de la estadística moderna con Karl Pearson y Ronald Fisher  (ver referencias) bajo la idea “la correlación no implica causalidad”. De lo contrario, fácilmente se puede incurrir en errores groseros que, de manera simplista, sobrevaloran el papel de factores aparentemente relacionados, pero que sólo son asociaciones casuales, como en el ejemplo de la extinción de los piratas y el cambio climático global.

Recientemente, una serie de artículos científicos han pretendido demostrar que un rasgo facial en particular (la relación entre el ancho y la altura de la cara) predice si un varón desplegará conductas poco éticas. A partir de estudios experimentales realizados en jugadores de hockey sobre hielo y en estudiantes universitarios, se aseveró que los varones con caras más anchas en relación a la altura eran percibidos por los demás como más anti-éticos y se demostró que tenían tendencia a hacer trampa en un juego de dados. Pero, ¿cómo habría evolucionado entonces este comportamiento? Los autores especularon que la supuesta relación entre estos rasgos faciales y el comportamiento anti-ético podrían haber sido seleccionados en combinación con rasgos seleccionados sexualmente como la agresión y la dominancia. Así, si las mujeres habrían preferido a los hombres dominantes, lo que explicaría la correlación entre algunos rasgos faciales y el comportamiento anti-ético.

En otras palabras, los autores sugieren que esta forma facial habría estado sometida a Selección Sexual, tal como la cola de los pavos reales es un atributo que los machos despliegan para atraer hembras y es favorecido por la Selección (las colas grandes y vistosas resultan más efectivas que las pequeñas y poco coloridas).

Sin embargo, la correlación entre la anchura/altura facial y el comportamiento anti-ético no necesariamente implica que algunas personas nacen anti-éticas, como se menciona en varios artículos recientes. Las correlaciones encontradas son muy débiles y explican una proporción de variabilidad comportamental bajísima.

No obstante ello, dadas las interpretaciones socialmente peligrosas que se puede dar a estas hipótesis, es fundamental evaluarlas con todas las herramientas disponibles. El principal problema con las hipótesis adaptacionistas es que son muy fáciles de postular, pero es más complicado ponerlas a prueba. Un equipo de investigadores Argentinos, Brasileros, Españoles y Mexicanos coordinado por Rolando González-José (CENPAT-CONICET) y Jorge Gómez-Valdés (UNAM, México) y entre los cuales se cuentan investigadores de renombre como Francisco Mauro Salzano (UFRGS) y Héctor Mario Pucciarelli (UNLP-CONICET) acaba de publicar un artículo en la revista PLoS ONE que apunta a evaluar la hipótesis adaptativa que postula que los hombres con caras anchas en relación a la altura han tenido más éxito reproductivo que la media. Para ello, se centraron en las predicciones básicas que la Genética de Poblaciones postula para un rasgo sometido a Selección Sexual: el rasgo debe ser dimórfico, esto es, diferir entre hombres y mujeres (tal como el plumaje en los pavos reales), y además, debe verificarse que los hombres presentando el rasgo han logrado tener más descendencia. Como era de esperar, ninguno de esos resultados se cumplió, aun cuando fueron evaluadas 94 poblaciones humanas de todo el mundo, de diferentes contextos culturales, estilos de vida y organización social. El rasgo facial en cuestión no presenta dimorfismo sexual (no difiere entre hombres y mujeres) y los varones con mayores valores para ese rasgo no dejan más descendencia. Por otro lado, se encontró que los hombres con caras anchas en relación a la altura tampoco tienden a presentar comportamientos más agresivos, como demuestra un análisis comparativo de reos condenados por delitos de diverso grado de belicosidad (Figura 2).

Gomez Valdes et al_Press Release Figure 2


Figura 2. A principios del siglo XX el naturalista Nicolás León integró en la penitenciaría de Lecumberri, también llamado El Palacio Negro, una oficina de identificación antropométrica criminal. Los cráneos y fotografías de cada uno de los criminales estudiados por Nicolás León se encuentran actualmente en el Museo Nacional de Antropología de México. Sobre la imagen se superpusieron las dos medidas (anchura facial y altura facial) utilizadas para construir el índice fWHR (cociente anchura/altura facial). Imagen por cortesía de José Concepción Jiménez, archivo de la Dirección de Antropología Física del INAH, México.

Desde mediados del siglo XIX, ha habido un interés recurrente en predecir las cualidades morales de un individuo a partir de su aspecto físico. Este determinismo biológico respaldó al movimiento eugenista, que buscó mejorar la especie humana a través de la esterilización de criminales, minorías étnicas y enfermos mentales. El que los criminales (cuya condición era, para este autor, innata) podían diferenciarse de los no criminales gracias a une serie de atributos físicos supuestamente primitivos.

Fue la misma biología poblacional la que derribó estas creencias demostrando que aspectos como el comportamiento y la moralidad no están ligados de manera determinada e inmutable a la información genética de los individuos, sino que se trata de “fenotipos” súper plásticos y capaces de ser moldeados mediante la educación y el contexto socio cultural. No obstante, es recurrente que estas ideas afloren cada tanto en la literatura científica. En los tiempos que corren, estos viejos postulados surgen de algunas escuelas de Negocios y de Psicología Laboral. Las implicancias sociales y políticas que pueden tener la publicación de hipótesis adaptativas sin la debida contrastación son vastas, y generan un aumento del prejuicio racial, los casos de discriminación, y la intolerancia.

Fuentes:
Fisher RA (1919) XV.—The Correlation between Relatives on the Supposition of Mendelian Inheritance. Transactions of the Royal Society of Edinburgh,  52 (02): 399-433.
Gómez-Valdés J, Hünemeier T, Quinto-Sánchez M, Paschetta C, de Azevedo S, González MF, Martínez-Abadías N, Esparza M, Pucciarelli HM, Salzano FM, Bau CHD, Bortolini MC, González-José R (2013) Lack of support for the association between facial shape and aggression: a reappraisal based on a worldwide population genetics perspective. PLoS ONE 8(1): e52317.
Haselhuhn MP, Wong EM (2012) Bad to the bone: facial structure predicts unethical behaviour. Proc R Soc B 279: 571–576.
Pearson K (1897) Mathematical contributions to the theory of evolution: On a form of spurious correlation which may arise when indices are used in the measurement of organs. Proceedings of the Royal Society of London, 60, 489–498.

LIGAS DE INTERÉS
Pesquisa Fapesp: A Maldade não tem cara [ir]
O crânio subvertido: Estudo de pesquisadores ibero-americanos contesta trabalhos que associam a largura da face do homem a comportamentos antiéticos e agressivo.

REOS FIGURA 1CENPAT – UNLP: Queda descartado juzgar por las apariencias [ir]
Es una práctica casi tan antigua como la humanidad. Sin embargo, un grupo de investigadores demostró que la fisionomía y los rasgos de carácter no están relacionados de ninguna manera.

BBC mundo: Lo que dice nuestro rostro sobre nosotros [ir] En los últimos años se han publicado diversos estudios que sugieren una relación entre la forma de la cara y la personalidad. En particular, varias universidades estadounidenses realizaron investigaciones que muestran que los hombres con caras más anchas tienden a ser más agresivos.

Science-daily: No Link Found Between Facial Shape and Aggression [ir] There is not significant evidence to support the association between facial shape and aggression in men, according to a study published by the journal PLoS ONE.

La Jornada: Desmienten relación entre rasgos faciales y conducta agresiva [ir] Equipo liderado por el argentino Rolando Gozález-José y el mexicano Jorge Gómez-Valdés descarta sustento científico a hipótesis estadunidense que revive la frenolgía.

Síntesis-VOX: ¿Cara de criminal? [ir]
¿Se puede identificar un criminal por características de su cara? ¿Existe algo así como una cara de criminal?

 Televisión Española: La ciencia ha rebatido una de las teorías más extendidas; que los hombres con la cara ancha son más agresivos. [ir] Para ello han analizado 5mil cráneos. Entre los investigadores del equipo internacional que ha elaborado el estudio, hay dos científicas de la Universidad de Barcelona.  (Telediario-21 horas – 04/03/13; minuto 39:35).